Ella, la flor más delicada en pleno desarrollo, la quimera que juega a ser posible, la efímera idea de un porqué, la canción más deseada sin ser escuchada, la luna que tiene la osadía de salir en día, aquella mujer, aquella niña, aquella persona… Que se vuelve recuerdo de noche, incluso puede matar el sueño de mañana por verla.
Yo la quiero, ella… deseo de mi ser, palpable a lo que soy, comprendida en la incomprensión, su imperfección la hace perfecta para mí, pero a la vez dejando de serlo.
Ella, la estrella que veo en el cielo, y que me digan loco, enamorado, amante, delirante… Que sí lo estoy. No… hablar de amor, es hablar de ti, por momentos que no se olvidan y se quedan muy atrás.
Ahora, llena mi voz de ti y susúrrame al oído sentimientos ocultos, penetra mis ojos con esa mirada tan tuya… Vuélveme adicto de ti. ¿Por qué no? Que los pastos mueran, que acabe la soledad, que se comparta con ésta, que se lea, que ya no exista el pensar de nada...
...pero que sea con ella.
...pero que sea con ella.