En un verso puedo pintar el paisaje más bello o la nostalgia más melancólica, pero hoy sólo deseo gastar tinta, recuperar inocencias que se perdieron con el tiempo y perder cosas que ya no tengo… Pero el querer dejó de ser hace ya varios relojes.
Por el escrito de esta noche, de estar en un papel. Hoy es el nunca de los cuentos ya leídos, ayer, el siempre de cada texto borrado y el mañana una brisa de palabras porvenir. Escribiendo quise aprender que los labios no engañan y que las camas no son para dormir, quise olvidar que el dolor no enseña y que las noches no reclaman recuerdos y también quise luna, deseo hacer memoria a un lápiz que nunca existió, a un papel que jamás fue rayado y al labio que jamás fue besado. Quiero renombrar aquel verdugo que no tuvo condena, a ese compañero de lágrimas que nunca lloró y a la amante que jamás me amó.
Hoy hago honor a los versos que jamás escribí.