¿Alguna vez has sentido el olor de la desesperación acercándose lentamente hacia ti? Ese hedor de mala muerte, que destruye tu paz, tu tranquilidad…
Busquemos un sitio, un lugar en el cual perdernos. Donde sin demonios podamos vivir, con sueños por cumplir, con muerte mental a la cual aceptar sin miedo ni frustración… Vamos a esas tierras perdidas, toma mi mano.
No me olvides, ocúltame en las partes más oscuras de tu mente. Iniciemos juntos el camino, no te prometo terminarlo, pero sí te diré que lo acabaras…
Vamos a perdernos… Acompáñame en mí locura, no te arrepentirás. No me mires, obsérvame, quiero perfumar mi alma con el rocío que graba tu nombre.
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