Amante de ti, de tu piel, que va seduciendo a quien te nombra; de la boca que poco a poco me enseña a pecar; de aquellos ojos penetrantes e intimidantes que dejan perplejo todo su ser. Soñador de ti, de tus miles de manías, que adiestran éste cuerpo bajo el día y la noche; del reloj de arena llamado tú, de la luna reflejada en tu voz.
Amante de ti, amante de tu cuerpo, amante de tu ser… Amor, recuerda: No soy hombre, soy amante.
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