Estando en un camino muerto de ti, caminando en calles empadradas de dolor. Pasa un hombre más flaqueado que la misma suerte mía, te habla con una voz sabor a invierno, diciendo: Esto es paraíso en la mente y el cuerpo en el infierno… Continuando por la calle, se puede sentir la tristeza de la noche susurrando al oído, estremeciendo los sentidos, agria soledad, te pone a pensar en vos…
Pensando en tu curveada espalda; en tus suaves labios de marfil… aquellos ojos que reflejan al Otoño del olvido, una piel blanca cómo la luna en Octubre. Porque podemos perdernos en tu ser, sin saber morir, quiero perderme ¿Por qué no? Diría la hormiga muerta, que murió por mí.
Y llega tu luz, penetrante a mi cuerpo, que está oscuro, quizá muerto pero andante… Llega el sabor de tu boca en ciertas deshoras, cambia mi horario de día por uno de cálida noche, que matas el hastío de la rutina, que embriagas mi mente con tus delirios.
Al pensarte… al pensarte así, cómo no perderse de lo real, tanto fue así que pise con una persona, un anciano, sus ojos vacíos de vida, su piel más desgastada por las noches largas sin medida de prevención, sus manos, frías... Sin embargo, era un charco de agua lo que en realidad pise…
Sigo caminando, sigo pensando, un viejo recuerdo llega “¿Es acaso el mar muerto el que me impide seguir?, Tú, viento desgarrante de individuos, que esta noche me cazas ¡Acaricia mi alma danzante! Invítala a salir, llévala a los pastos de un jardín vivo, de seres encantados, donde se respira amor, donde se pierde en vino. “
Una caminata más, una menos, es lo mismo cuando ya no pienso en ti… Que me has robado el pensamiento, que mi alma se perdió…
Por ti.
Muy bueno! tienes talento para escribir, eres un gran poeta
ResponderEliminarfelicidades! y sigue asi!
atte: Wichol