En algún momento, en algún tiempo, se encantaba con un beso, se mataba con una caricia e incluso se amaba con el corazón... Y hoy, que se pierde eso, que ya no hay un amor sin cadenas, que la comparación pueda ser como un olvido con recuerdo, como un tiempo sin reloj, como un rico a más no poder siendo pobre.
Todo esto, perdido por un llanto, de furia, de dolor, por razones sin validez, por palabras mal colocadas en una boca, por parte de un ciego que escribe a libro abierto.
A veces, la mejor solución para este tipo de dolores, de situaciones es un narcótico contra el mal de amor, un placebo llamado mentir, te puedo decir una media verdad al revés que no será lo mismo que una mentira a medias.
Ya que al final, de qué nos sirve tantas peleas, tanta agua salada cayendo de tus ojos, si todo lo que empieza tiene un fin.
Para un viejo amigo...
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