Hoy, esta noche que pierde el sentido del tiempo, encontrándose en deshoras por el desvelo que provoca tu pensar. Quién creería que tu mente invade el cuerpo, el alba se ha tatuado tu nombre; pasa una nube rozando y susurrando delirios.
Un pensamiento se descarrila ahora, se extravía el sufrimiento decadente; un sentimiento se suicida para darle lugar a otro; el cambiante deseo que quema su pasaporte, la sabiduría caminando con el amor, la experiencia ignorando su saber…
No pienses dijiste; la razón comenzó a razonar. Imagina, y déjate llevar por el momento, los labios seduciendo la espuma de la intranquilidad, un polvo siendo más que polvo. Una necesidad de tormento, un ataque al desamor, una interesante ausencia de soledad.
La tranquilidad en auxilio llegó, el silencio calló, el agua salada empezó a brotar por tu cara y la paz entró en guerra con el dolor. Todo se fue dando, hasta que llegó la felicidad.
Y todo se calmó… Iniciando el viaje del recuerdo.
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