Aquella frase perpleja de ti que me recuerda la sin censura de tus labios, que al leerla, rosan los míos. Aquel pensamiento de madrugada que se acompaña de neblina, que invade el paisaje más perfecto…
Aquella brisa de otoño que disuelve el recuerdo de mi pesar; aquella hoja que derrocha su esplendor mientras muere lentamente. Aquel lugar tan tuyo, sin el tú, llamado yo, tan lleno de tus besos y caricias.
Aquella sensación de soledad que se derrumba ante el atardecer de mi pensar; aquel deseo que aborda mi cuerpo flaqueado de tan poco camelo, por no querer decir soberbia. Aquello nuestro con forma de espiral que percibe el desencanto ni tan tuyo ni tan mío.
Aquel fuego que arriba mi alma en el día más frío y lo abraza susurrando “Suéñame…”
Ese aquel, ese aquello, ese aquella… Que me hizo escribir estos versos entre líneas, es el tú, el conmigo, lo nuestro…
Er-ramani Velasco y Ángel O. Orrico
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