Filosofando con la gran Hormiga Blanca, mi pequeña amiga, Debajo de nuestro árbol de grandes manzanas azules... Comiendo trozos del pasado, sufriendo mordiscos del futuro mientras acostados, disfrutando, en el pequeño pero cómodo pasto de púas; aun así nos quedamos pensando en cuanto costara contratar al pequeño payaso de los miedos para que salga de una vez a entretenernos y buscar nuestra perdida no existente felicidad... Buscando…
Buscando alguna soledad, amiga mía… Quiero vivir con ella para que me enseñe lo valiosa que puede ser la amistad, deseo encontrar el campo perdido de árboles muertos por falta de amor… Quiero levantarme de este pasto de púas de dolor, pero satisfactorio… Buscar lo que ya no necesito, lo que una vez fue indispensable, lo que una vez me encontré.
¡Quiero ver la música en mis ojos, escuchar las pinturas, tocar los poemas! En algún lugar lo buscare, aquí no está… Amiga hormiga, desvélame y muéstrame la luz oscura, muéstrame la sangre azul, llévame al campo de frutas venenosas creadas por mi raza, toma mi mano y húndeme en esta tierra muerta, ahógame en este mar dulce. Y no me dejes salir hasta que salga caminando muerto, hasta que salga con sólo mi mente, pues es lo que ahora necesito.
Mírame Blanca Hormiga, disfruta de la vista… Que pronto llegara nuestro payaso, nuestros miedos, y con estos, nuestros sueños, mas no le veas a los ojos pues te puedes perder en tal seductora mascara blanca, míralo a los ojos y caerás como otros tantos. Ya que ya no quedan sueños y que difícil resulta sonreír… ¡Nos queda el pasado, recordémoslo con regocijo! Pero aun tenemos el desesperante futuro, démosle la cara! Y salgamos a buscar nuestra perdida, innecesaria y quizá ahora dudando… no existente felicidad.
Y al carajo he pensado mandar todo, hemos ido de viaje por todos lados yo y mi Hormiga Blanca, ella siempre calmándome, haciéndome reflexionar… Pero en todo nuestro camino, jamás he visto algo que valga la pena, ni cuando fuimos al rio de las almas pérdidas también llamado colegio, o a las montañas heladas con tres soles más fríos que el mismo hielo… Excepto un lugar, un lugar perdido de las realidades, un camino perdido… Ellos le llamaban “El valle del adiós” vi pasar un grupo de parejas, todos molestos entre sí, pero aparentando cierta armonía entre ellos, los vi hacerse maldades tan asquerosas los unos a los otros… vi la hipocresía en carne viva entre ellos, como se apuñalaban unos a los otros para beneficio egoísta y vano. Ellos se llamaban familia… Blanca, mi hormiga, me dijo que alguna vez fue todo lo contrario… Blanca dice muchas locuras. Esta vez decidí no creerle, aun recuerdo ese momento, trágico pero mágico… Me recuerda a mí ser.
¿Por qué buscar la tan famosa felicidad? Yo nunca he entendido porque hacerlo… Pero como la mayoría de las personas, la sigo buscando con la ilusión de alguna vez hallarla. Si no existe, si no es necesaria si es sólo una creación ¿porque la gente la busca? ¿Es el objetivo de tener algo por lo que seguir en este camino llamado vida? Y lo más sorprendente de todo es el egoísmo de la gente por obtener este sueño. Pero bueno, así es mi raza, mis hermanos, mis amigos, mi gente, incluso yo.
Quiero llegar más allá de las estrellas de los recuerdos, más allá de los planetas del olvido, quiero alcanzar esos polvos cósmicos de dolor, ver una supernova estallar en mi memoria. Esquivar los meteoros de nostalgia y desesperación. Para llegar a la galaxia escondida atrás del seductor sol, Esa galaxia que dicen es un mito, que no existe, que es de locos, donde esa tierra no hay sentido alguno, ahí, ahí quiero vivir… revivir los sueños, revivir el ayer, congelar el presente y pensar el futuro. Besar los campos de tierra viva, comer frutos agridulces, conocer gente, quiero vivir, pues en mi mundo de soledad y nostalgia todo aquello ya murió, murió en la pequeña infancia que apenas llegue a tener.
Y deseo, deseo mantenerme en este paraíso de locuras internas, que regresar a esa fría oscuridad, pues allá afuera hay veces que no se si salir al desierto mas infernal para sentir calor, o ir a las montañas mas heladas para sentir frio, prefiero morir aquí, como un loco a regresar a ese mundo que todos llaman vida real, o en su momento… rutina.
Me quedo aquí, muero aquí y vivo aquí, con o sin “Felicidad”.
(Muy viejo escrito... Recordándolo en esta temporada de invierno, haciéndole una segunda parte)
Un poco de Filosofía combinada con fantasía.
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