Palabras perdidas sin destino, buscando algo que no encontraran.
Matarlas en un papel es más sano que dejarlas vivir en la mente.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Para: Er

Y la vida sigue, por más que se trata de olvidar un viejo atardecer o una musa desterrada del querer, se arraiga al suelo del recuerdo. No pensaba desmesurar aquel sentimiento, pero quería… deseaba arrancarlo. Aquella noche, aquel vino, una copa me alimenta el desaparecer de los sueños por el que divago cuando me siento a pensar. Eso pasó…

Un día, desperté y vi a mis 2 personajes preferidos, Doña Soledad y Don Hipócrita quejándose uno del otro como era de todos los días, pero… algo andaba diferente, yo, yo sonreí. El verlos juntos me era indiferente hasta hoy, que me provocó cierto bienestar, entendí que la amargura se lleva bien con el dolor y que las flores mueren porque quieren morir…

Este sin sentido, esto que no armoniza, es el porqué de mi mente, no tienen sentido, no conjugan, no se conectan… Entonces sentí cierta caricia, un sabor familiar ¡Oh! ¡Claro! Fuiste tú… Realidad, susurraste: Regresa, regresa y deja esta fantasía.

Me negué por egoísmo, como toda acción según mi pensar es egoísmo puro, eso me enseñó una bruja que hoy extraño, de los personajes que más he aprendido, que interesante era esa persona… ¡Bueno, bueno ya, que me desvío! Decía que me negué por egoísmo porque ahí puedo ser infelizmente feliz, con cierto toque de equilibrio algo para mí siempre buscado, ni en el más frío volcán encontré, ni en el río de hielo más caliente.

De alguna manera bien,  Y bueno, ¿Qué rayos tiene que ver todo esto con el primer párrafo? Nada, o tal vez mucho, sólo lo escribí, porque así quise, es escrito de mí, para mí. Aprendí que: El más ignorante puede escribir un cuento sin sentido pero al no tener sentido se tiene uno mínimo.

Lo sigo buscando… 

Que loca es la cordura.

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